Texto de una Noche Rutera
Despues de viajar todo el dia desde Tilcara hasta Salta, pasado por Jujuy en busca de un imposible pasaje directo a Buenos Aires, me tomé un micro hacia Córdoba. En la "noche rutera" me puse a escribir y salió algo asi:
Sonaban las últimas notas de la orquesta, mientras los oyentes pedían a coro “una más”. El pueblo había acudido a la plaza, ya que era época de carnaval y los machados sobraban.
Varios días llevaba Él allí, esperando cruzarse con Ella, que había partido una semana después. Sus amigos ya habían vuelto a la ciudad y Él decidió quedarse, con la excusa del último fin de semana de fiestas, aunque sabía que en parte, y hasta completamente, estaba y había viajado hasta allá por Ella.
En el centro de la plaza tomaba cerveza y reía de estupideces junto a sus compañeros de cuarto. La noche, nublada por primera vez en cinco días, recién empezaba, aunque ya eran las dos de la madrugada.
Una luz iluminó los pasillos del lugar y comenzó a alejarse hacia la calle principal. Instantáneamente y sin reconocerla en su totalidad, provocó un temblor en sus piernas, sus pulsaciones aumentaron y el espacio se congeló por un instante, a excepción de Ella que seguía alejándose.
Su letra, que se había apagado de su corazón con el correr de los 20 días de viaje, comenzó a ignicionar lentamente, permitiéndole moverse en su dirección.
Las centellas comenzaban a alejarse y el fuego de su cuerpo le aceleraba el paso, aunque su agitación y nerviosismo lo obligaban a dribblear el empedrado.
El fulgor que Él perseguía dobló en una esquina y no logró verla más. Gritó, pero solo escuchó una silenciosa disculpa como respuesta. Se blasfemó, y al levantar la vista vio que el cielo se había llenado de estrellas, brillantes y celestes como los ojos de Ella. Sonrió y se dio cuenta de que su viaje había terminado. Volvióse hacia la esquina para corroborar que estuviese oscura y luego siguió camino hacia su alojamiento, ahora congelándose, más por el frío de su cuerpo que el ambiente.
Cuando llegó a su aposento se acostó, y unos minutos después una mujer comenzó a sollozar, y luego rompió en llanto arriba suyo. Él deseaba subir a consolarla y llorar con ella, pero solo atinó a dormirse.


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